Pequeña historia de un comienzo | Alberto Omar

Publicado: 30 octubre, 2011 en Dossier, Dossier 2 - José Zamora Reboso

A Pepe Zamora, en el recuerdo

Fuimos compañeros de curso de Pepe Zamora Reboso en el Colegio de las Escuelas Pías de Santa Cruz. Éramos muy jóvenes entonces, apenas quince o dieciséis años. A veces lo acompañaba hasta su casa, andando la Rambla frente a la Plaza de Toros, hablando de las cosas que nos preocupaban del mundo. Pepe estaba siempre muy interesado por todo y todos, pero no sé yo si dormía poco o mal en aquel entonces, o bromeaba conmigo porque me vería muy cándido, pues me decía que en el recreo aprovechaba para echarse una sobadita. Quizá porque se había pasado la noche escribiendo, porque teníamos un profesor de literatura que nos implicó muy pronto en la creación. Lo llamábamos don Chano, pero años después me enteré de que su nombre completo era Sebastián Sosa y, además, resultaba ser un prolífico poeta. El escritor Sinesio Domínguez Suria me recordaba hace unos días que también para él, como para José Évora y Luis Gómez Santacreu, actuó como acicate creativo. Indudablemente, para mí y para Pepe fue vital en las primerísimas letras, pues conservo los grandes recuerdos de su insistencia de que escribiéramos a diario: “¡A ver, Omar, la redacción! ¡A ver, Zamora, la redacción!” Y ahí estábamos, invariablemente, Pepe y Alberto leyendo en alta voz nuestras redacciones respectivas. No es que andáramos en competición con Pepe u otro, sólo que sabíamos que nos la iba a exigir en clase. Yo escribía con una Parker de carga azul, y tenía ya un totufo en la primera falange del dedo medio de tanto escribir, pero nos impulsó a tener la mano ágil cada día en un nueva obligación de llevarle la redacción hecha. También es verdad que si no hubiésemos tenido vocación alguna, nada habría salido de su insistencia. Pepe siempre fue un amigo noble y bondadoso. Supe más adelante que se hizo un buen médico y, aunque con una mente muy dolorida por la vida, sobre todo logró hacerse un gran escritor.

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Alberto Omar Walls (Santa Cruz de Tenerife, 1943) ha cultivado varias especialidades artísticas: las escénicas, las audiovisuales y las literarias, ejerciendo de profesor, director y actor de teatro y cine. También lleva años trabajando como gestor cultural, especialidad que estudió en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad de Barcelona. Ha sido guionista, productor y codirector del largometraje en 35 milímetros Piel de cactus (1999). Ha destacado, entre otras facetas, por su producción novelística: La canción del morrocoyo, El tiempo lento de Cecilia e Hipólito (Premio Benito Pérez Armas de 1986), El unicornio dorado (Premio Pérez Galdós, 1989), Como dos lunas llenas, Arrégleme el alma, Soledad Amores; pero también ha publicado numerosos libros de relatos, como Papiroplexia, Suaves cuentos de destrucción y Contados al atardecer. Asimismo, en la amplia obra de Alberto Omar destaca la especial atención prestada a la literatura infantil, dos de cuyos ejemplos son los volúmenes El pequeño Carlos contra el almirante y El corazón del bosque. Agradecemos a Alberto Omar el envío de este texto inédito en recuerdo de José Zamora Reboso.

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