Tres cartas | Bernardo Chevilly

Publicado: 23 junio, 2011 en Otras narrativas

J U A N   R A M Ó N   J I M É N E Z   A   J U A N   G U E R R E R O   R U I Z

Madrid, 20 de mayo de 1931.

Amigo Guerrero:

gracias por su atentísima llamada telefónica. Ya sabe Vd. que recibo poco y que cada vez me interesan menos estos jovenzuelos que vienen a pedirme consejo. Ayer me visitó un canario, Feria, que quiere editar una revista. Al final sólo terminan importunándome, porque esa revista, seguro, no verá la luz. Zenobia insiste en que no me encierre; que salga, que vaya al café ―qué voy a contarle a Vd.―, pero me resisto. La zozobra y la nostaljia no son a veces buenas compañeras, pero son parte del alimento de la Obra, un mal necesario que puede dar frutos en sazón.

En cuanto al viaje que me propone Vd., creo que sería oportuno pos-ponerlo para el otoño. La tranquilidad de Madrid en estos meses estimula cuerpo e intelijencia, y Canción va tomando forma. La poesía, como el amor o la relijión, sus equivalentes, han de vivirse siempre en presente, conservando siempre lo mejor de su pasado y perfeccionando siempre lo peor.

Cuide su salud, amigo Guerrero. El buen vino robustece la virtud, pero lleva de la mano a la melancolía. Lo sé bien por mis lejanísimos años sevillanos, tan pletóricos de alegría y de tristeza.

Puede Vd. pasarse cuando quiera. No tengo prisa por mecanografiar esos orijinales. Lo digo por disfrutar de su presencia y de su lealtad tan jenerosa que tienen en mí la correspondencia más absoluta.

Recuerdos a Ginesa y a sus hijas. Ya sabe: «Y un reguero secreto de trinos claros de oro puro…»

Siempre suyo,

J.R.J.

*

G O T T F R I E D   S I L B E R M A N N   A   J O H A N N   S E B A S T I A N   B A C H

Freiberg, 10 de noviembre de 1747.

Sebastian:

mi ahijado Carl Philipp, al que Dios bendiga, me habló de tu viaje a Berlín. El de Prusia toca la flauta con el culo. ¡Qué lección le has dado! Por encima del Altísimo, ninguno. Cuéntame los detalles, para que pueda reírme un poco. Ach! Nos vamos haciendo viejos. Tú pierdes la vista ―el Señor así lo ha querido― y yo me enveneno con el plomo. Acabo de recibir el encargo de un grand orgue para la Hofkirche de Dresde. El arquitecto es un patán y el órgano le importa un bledo. Voy a pedirte ―otra vez― que le eches un vistazo a los planos. Quizá añadiendo al Hauptwerk un prinzipal de 16’ y algunos juegos de fondo aumente el volumen; habría que modificar la follería, pero no hay táleros. Por supuesto, tú serás el que saque el plenum cuando entre el Príncipe, para que vean cómo respira la criatura.

Beso tus manos.

Gottfried

*

J A C Q U E L I N E   D U   P R É   A   P A U   C A S A L S

Londres, 20 de diciembre de 1972.

Maestro:

quisiera, primero, que me disculpara por haber preguntado si aún vivía (¡qué tonta! me hubiera enterado enseguida). También por haber cortado toda relación con usted, que tanto me ayudó en Zermatt, en ese inolvidable curso, cuando empezaba a ser Smiling Jackie, cuando tenía quince años y me comía el mundo. Mstislav me deseaba ―siempre me ha deseado―, pero usted mantenía un distanciamiento de gentleman, una actitud de respeto y de disciplina que me sacaban de quicio. Por eso los desplantes, la falta de prejuicios, los pensamientos más oscuros de esa niña a la que todos auguraban ―menos usted― una brillantísima carrera de genio. ¿Qué edad tiene, Maestro? ¿noventa y tres? ¿noventa y cuatro? ¿Aún toca el chelo? Hace casi un año que no siento las manos. Afino por intuición y toco por inercia. Los médicos no se atreven a un diagnóstico, pero a Daniel le oí decir esclerosis múltiple. Perdóneme, Maestro. La muerte es para usted un tránsito. Para mí, una liberación.

Jacqueline du Pré

*

Bernardo Chevilly nació en Santa Cruz de Tenerife en 1961, de ascendencia francesa. Ha publicado, entre otros, los libros de poemas Oratorio Apócrifo, que recibió el premio de poesía «Ciudad de La Laguna» 1982 (Tenerife, 1983), Ofrenda del nombre (Madrid, 1996), Para piano solo (Sevilla, 2003) y Galería de retratos (Valencia, 2009), que próximamente aparecerá, en versión francesa, en la editorial Le Cri-Jacques Darras de Bruselas. Es autor, también, de la monografía Cuatro imágenes de Carlos Chevilly (Madrid, 1989), un extenso volumen sobre la obra de su padre, el pintor Carlos Chevilly de los Ríos. Ha colaborado en revistas de arte, literatura y crítica musical. Una selección de sus poemas ha sido traducida al alemán (Neue Lyrik aus Spanien, Zürich, 2002), al francés (Autre Sud, Marseille, 2002) y al inglés (Contemporary Spanish Poetry, Vermont, 2004). Actualmente dirige la colección de poesía «Ministerio del Aire», de Ediciones La Palma, y la Sección de Música del Ateneo de La Laguna.

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